El año se marcha casi de repente y sin darnos cuenta de que hay que arrancar otra hoja más, como siempre pilla el toro al toque de clarines de un cielo gris de invierno, pero este año aunque todo ha pasado muy rápido sí que ha dejado grandes huellas impregnadas y con sabor, mucho sabor a satisfacción plena.
Con la vista puesta hacia adelante y en el camino que aún le resta y haciendo balance, echaba un ojo hacia atrás que le posicionaba en línea de meta de aquel principio de año incierto, en el que todo comenzaba con el Santo Patrón de las Barbacoas amenizando y augurando un feliz comienzo en aquella tacita de plata soleada, al que le sucedían los días carnavalescos y camas rotas. La travesía feliz rodeadas de montañas nevadas. Las escapadas para saludar al gran azul. Los días feriados en la ciudad efímera. Los nuevos conciertos que le elevan al cielo y colman el espíritu. El viaje a la tierra verde y a la ciudad ya cada vez menos hostil gracias a los amigos que allí le siguen esperando. Los días estivales llenos de intensidadades y placeres en la mejor compañía que pudiera soñar. El otoño que llegó cuajando lo importante, el amor que se puso de manifiesto por encima de todas las dificultades y los miedos, afianzando el renacimiento de una nueva y feliz vuelta a la vida en plenitud y dicha.... tomando determinaciones que derivan en el querer abrir una nueva senda de compromiso y lealtad, de comprensión y pasión, sin fisuras y sin dudas, que concluye cerrando un año muy muy satisfactorio.
Con el alma y los sentidos puestos en el empeño de seguir construyendo algo realmente importante daba forma a aquel boceto que ambos comenzaron a pintar sin ton ni son en aquellos días de manos frías, pero que a estas alturas de cerrar año ya se atisba ser un lienzo notable, con una composición llena de sus matices y sus colores, y que cada noche al finalizar el día disfruta con sentarse a su lado y admirar el resultado conseguido, sumando el logro de haber trazado líneas acertadas en los colores cálidos que habían ido seleccionando juntos, desterrando la paleta de gama fría y gélida que nada inspiraba ya, y colocando siempre a su mar como máximo inspirador de sus vidas dando total sentido y luz a tan amado y deseado cuadro. Y pintando este nuevo cuadro arrancaba hoja y cerraba periodo anual, con la línea de sus sentidos rebosando satisfacción y orgullo por todo el gran tesoro que ahora poseía, y es que se le había encomendado como un gran regalo que la vida le ofrecía y que ni siquiera hubiera soñado jamás, por lo que su máximo propósito para nuevo año era seguir cuidándolo con esmero, exquisitez y dedicación. No todos los días la vida conspira así.....
Su último deseo hacia todos sus seres queridos que le habían acompañado y ayudado en esta completa andadura era de salud, paz y prosperidad para recibir otro nuevo año que sigue pintando ser complicado.
Feliz año nuevo a todos!!! Vamos a por él con ganas!!!