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jueves, abril 7

El príncipe y el dragón

Nuevo amanecer rozando el todo o la nada, dos caminos a elegir y justo se decantaba por quedarse a vivir en tierra media de la concordia. Ni en tierra de todo, ni en la tierra de la nada. Puede que ni supiera, o ni llegara a ser consciente de qué suponía asentarse en el todo, aunque sí sabía qué implicaba estar desterrada en la nada, esa desagradable sensación de vacío nihilista le seguía acosando y torturando en su lado más oscuro. Sin embargo, ella espada en alto, combatía y combatía y no se cansaba de combatir, como aquel príncipe que por salvar de las garras del dragón a su princesa, no dudaba en desenvainar su espada y luchar sin miedo, hasta derrotarlo.
La nada, en contra de todo pronóstico le creaba muchos sinsabores y desidia, y allí no quería exiliarse.
La tierra media a la que debía dirigirse, puede que no conllevara ser un terreno neutral, un terreno con sabor apasional. Le asustaba aquello que no le arrastrara a la intensidad de los momentos. Osaría poder habitar justo en medio de una tierra que pudiera reinventar o redescubrir y que tal vez, le siguiera apasionando, con tiempos que marcaran un tick-tack entusiasmado, penetrante y motivador.
Aquel amanecer, en el que se despejaban los aires de paz,  llegaban cabalgando nuevos tiempos de guerras que se avecinaban y necesitaría nutrirse de fortalezas exaltadas que le impulsaran, y seguro en tierra media encontrara de eso...al menos como el príncipe, el miedo no le paralizaba para pelear y seguir peleando, y posiblemente puede que hasta derrotara al dragón y su princesa pudiera vivir comiendo perdices o meras pizzas barbacoas para siempre jamás, allá en la lejana tierra media.

martes, febrero 8

Nihilismo imantado

Nadar en la nada y hacia la nada sienta muy bien, pero nadar sin nada y libre, sienta aún mejor. Estar como Eva al desnudo y asumirlo de manera tranquila, sosegada y relajada, sin más pretensiones que seguir nadando....
Ya!!!...ya sabía que nadando dando brazadas de mariposas nihilistas, una se exponía a todo y a nada a la vez, todas las opciones posibles y ninguna opción sin ser, o alguna opción terminaría por cuajar!!?? sí!! sería su opción, la mejor, la favorita, la ganadora, la elegida, la que tuviera más puntos a su favor....buceaba con los ojos bien abiertos y vigilantes, como buscando todo y nada a la vez, sin dejar pasar una sola oportunidad o dejando marchar todas las posibilidades.
Se zambullía cada día en nuevos y apasionantes mundos llenos de arco iris no predeterminados y autocoloreados por todos los tonos y matices posibles, cada día elegía un color, o varios a la vez, para pintar su nada. Colores sin sombras, sin rastro de opresiones, ni pretensiones, eran los colores que le apetecía en cada momento,  a veces eran confusos y difuminados, pero otras veces eran resplandecientes y llenos de brillos nuevos.
La existencia de toda esa gama coloreada estaba abierta a cualquier o ninguna variable posible, variables sumergidas en vitalistas, valiosas  y trascendentales olas profundas.


Después de nada, o después de todo 
supe que todo no era más que nada. 

José Hierro