Se disponían a seguir inventando nuevas formas de vivir y sentir, explorar nuevos y atrayentes estados que guiaban el sendero inclinado. Camino que se hacía largo y pesado, pero que a cada paso percibían que nuevas sorpresas aguardaban detrás de esas sabias montañas que tan sólo el simple hecho de estar en ellas, ya merecía la pena. Tan sólo continuar explorando y colonizando nuevos dominios que esperaban ser destapados en su todo máximo esplendor, esa era la máxima que les mantuvo en todo el viaje despiertas y ávidas de emociones nuevas. Y para mayor fortuna el sol iluminaba, justo la temperatura perfecta, al igual que siempre acompañaban las sonrisas y risas sin fin y el buen hacer de cuando se está a gusto en, con y para el nuevo medio en el que habitaban, y del que disfrutaron a la máxima potencia como sólo ellas sabían, exprimiendo todo tipo de jugos que la vida les iba ofreciendo.
Y desde allí, desde las alturas de sus montañas violáceas con vistas infinitas a la inmensidad, se sentían seguras, diferentes y especiales, casi bendecidas por la vida y todas las posibilidades que podían divisar en el horizonte de nubes que navegaban por las montañas como flotando, como flotaban todos sus sueños y anhelos expectantes por cumplir.
Y desde allí, desde las alturas de sus montañas violáceas con vistas infinitas a la inmensidad, se sentían seguras, diferentes y especiales, casi bendecidas por la vida y todas las posibilidades que podían divisar en el horizonte de nubes que navegaban por las montañas como flotando, como flotaban todos sus sueños y anhelos expectantes por cumplir.
y realmente estaba ahí al lado... y lo conseguimos :)
ResponderEliminarSara
ya ves..., a veces lo que parece imposible está sólo "ahí al lado!" ;)
ResponderEliminarTiene que ser maravilloso llegar a la cima.
ResponderEliminarQué bonito es llegar a lo más alto y verlo claro.