Hastiada se hallaba de vocales que no emitían sonido, ni siquiera para sonreír, ni siquieria para agradecer, ni siquiera para vislumbrar algún tipo de "feeling" vital... y sólo se limitaban a proyectar ruidos sordos y vacíos insertados de nadas primitivas que denominaban poca o ninguna evolución, gestos grotescos y burdos anclados a épocas ancestrales y rudimentarias.
Todo ese mundo de alfabeto danzando en lo vulgar y trivial le resultaba tan ajeno, que sólo le devolvía a componer sentimiento de pasividad y apatía, que cada vez tenía más tintes de auto evasión y caparazón, y como buena Hache además de tener carácter de mutismo, haría mudanza al mundo de los autismos sibaritas, de la exquisitez bien condimentada con aderezos bien seleccionados de gourmet, aún a costa del alto coste.
Parece que estamos en sintonía, pero por nuestro bien, la H tiene que dejar de ser autista. Imaginemos que somos árabes.
ResponderEliminar