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martes, junio 1

Limpieza de armarios

Un intenso dolor le ocupaba su cabeza, era debido a las altas temperaturas que se habían instalado y acomodado ya en su ciudad, cuarenta grados es demasiado para ser mayo aún, pero lo peor estaba todavía por llegar.
Tuvo que dar un paso al frente y salir del estado estanco de hastío en el que se encontraba y del que necesitaba escapar con urgencia. Tenía que embestir y agarrar los cuernos, hacerle frente de una vez por todas. Tenía que hacerle una visita a los recuerdos, a los espacios, a los enseres, a los olores, a los colores, a los sabores,..que habían ocupado un lugar importante en el rinconcito de su corazón. Tenía que despedirse de un mundo que ya se quedaba atrás irremediablemente y que  cada vez le resultaba más lejano. 
Gracias a su ángel pudo hacerlo acompañada y de su mano, si no le habría resultado tan duro como subir un ocho mil. Limpiar los recuerdos, quitarles el polvo acumulado por el paso del tiempo, desempolvar, a veces viene bien para hacer recapitulación y sobre todo, limpiar los armarios para ir liberando espacios, sacar lo antiguo y dejar entrar a lo nuevo, era su nueva terapia. 
Desde su serena tristeza contempló la estampa de como palabras cinceladas desde lo más profundo del alma, se tenían que quedar para siempre bajo un mugriento y mal oliente cubo de basura, no hubiera deseado ese final nunca para ellas.  Al menos, tenía la esperanza de que a aquel hombre, que rebuscaba tesoros entre los desperdicios deshechados, le vendría bien los desalojados enseres que a ella ya no le servirían para nada.

martes, mayo 25

Florecidos jacarandas


Nuevos mundos nos abren la puerta de par en par a nuevos sentidos por descubrir. Nuevos mundos nos esperan a la vuelta de la esquina, todos de sorprendentes y diferentes colores, todos de diferentes tonos y matices.

La semana se le fue en un soplo, o al menos así lo sintió. Volaron los minutos fugaz e intensamente, como todas las buenas cosas que nos trae la vida, pasan rápido, sí, pero permanece un sabor intenso que nunca puedes olvidar, siguen saboreándose en el presente y perduran en nuestro paladar.   

Aquella semana se presentó con dos lindos jacarandas importados directamente desde la misma Argentina, que le trajeron sabiduría terrenal de pura supervivencia. Historias de trotamundos con los bolsillos cargados de tesoros conseguidos a golpe de suerte y de quererse tragar la vida a sorbos bien digeridos. Aprendió que todo es posible y que sólo hacen falta las ganas y la voluntad, que los sueños están ahí para ser soñados, primero y vividos, luego. La puesta de sol llegó desde un balcón privilegiado de la vida, en donde flotaba el agradable frescor de los momentos reposados y relajados.

Aquella semana también le regaló algo muy importante. Llegó, gracias al viento del norte que soplaba desde las mismísimas cristalinas cumbres alpinas, una dulce y agradable brisa que le coloreó de violeta su mundo. Se deslizó ante ella delicadamente, una alfombra con esas mismas flores violáceas esparcidas por todo lo largo y ancho y por  la cual ella empezó a andar, sin miedo. Recorrió cada recodo, cada rincón, cada esquina y cada montículo de su cima, disfrutando del placer infinito y absoluto del saber disfrutar de los sabores intensos y plácidos que la vida, a veces, nos ofrece. Sintió su especial y plena conexión casi de manera repentina, bastó sólo un instante para darse cuenta de que sus vidas se habían imantado, justo por el mismo punto. El violáceo nuevo alba se manifestó con un perfecto amanecer y así se despidieron.


Su sol ahora brillaba con más intensidad y vida, tal vez. Ahora en su jardín podría plantar jacarandas, por donde pasear dulcemente bajo un infinito manto violeta.

miércoles, mayo 19

La linterna de piedra

La mañana se presentó sin avisar, casi de repente amaneció el sol e iluminó. Bajo la tamizada luz de la estancia vacía, todo resultaba extraño, delicado, huidizo, producto de un mundo irreal que ha despertado del dulce y sutil mundo de los sueños oníricos. Algo ocurría en su isla interior, puede que ya no naufragase, así que trató de agarrarse muy, muy fuerte a su salvavidas, que casualmente le fue lanzado desde la cima de las montañas.

¡¡¡Cuántas cosas ocurren en un corto periodo de tiempo!!! No hace falta mucho, sólo un segundo y tu vida sufre un giro inmediato.

Sus ojos se mantenían abiertos, expectantes, curiosos...no querían cerrar, ni tan siquiera pestañear, no querían dormir, ni para descansar, como intuyendo de que algo extraordinario iba a acontecer y debían estar recepcionándolo todo, en alerta.

En medio del vacío de su cosmos, había un camino delimitado por sabias y pulidas rocas escogidas y depositadas allí tras el paso del tiempo. El camino conducía hacia una linterna de piedra colocada sobre una alfombra de hojas secas e inertes, la cual alumbraba asombrosamente su isla  y allí permanecía  iluminando toda la belleza de la imperfección inacabada de su frágil equilibrio.

Su isla estaba a salvo en su jardín. Sus ojos ya podrían descansar.


martes, mayo 4

Historia de un regalo sin regalar

Aquel presente que hubiera querido depositarlo en sus manos y que tendría que haber llegado a su destino, nunca llegó. Había sido adquirido filtrando gratitud, ilusiones y nuevos deseos para el nuevo año que comenzaba, algo así como hacer borrón y cuenta nueva.

Y como preludios del destino, es verdad que nada parte de cero, no existe un nuevo camino por comenzar, nada arranca desde la misma línea de salida, no existe borrón y cuenta nueva, no hay vuelta atrás.

Nuestros hechos vienen ya enlazados a otro pretérito, como otro eslabón que se queda unido irremediablemente al anterior eslabón de la cadena. El movimiento ya ha comenzado, sólo hay que continuar y seguir su baile encadenado de sombras y luces de la manera más coherente y sensata.

Con los ojos enrojecidos, comprendió,  enmudeció, pero reaccionó, aunque  la sensasión de vértigo volvió a invadirle una vez más. -¿¿Cuántas cosas dejamos por el camino!!-meditó.

Ahora trataría de pensar en qué hacer con el regalo sin dueño...

lunes, abril 26

Arrivederci

El mensaje llegó a su correo por arte del Sr. Azar y ella, le contestó por pura inercia y sin estar segura de lo que hacía, mover ficha tal vez, pensando ingenuamente que iba a ser un nuevo efecto boomerang. Ella, dejó para el final del día la respuesta de confirmación que el chico esperaba, quedó en cola. Pero, él no perdió la fe de que la recibiría y además en modo afirmativo.

Buscaba alojamiento por una noche. Se presentó en su casa con su maleta cargada de muy gratos recuerdos lisboetas y  así, sin más conectaron, casi de inmediato. Para ella, era su segunda vez, pero algo le decía que iba a salir bien, el devenir quería que para ambos fuera una experiencia inolvidable y con una lectura muy positiva.

La noche les ofreció un agradable paseo a lo largo del manso río, sortearon fuentes que manaban agua cristalina, cruzaron jardines en donde pernoctaban flores, arropadas de coloridos pétalos, esperando el saludo de la dulce y primaveral mañana, se adentraron por estrechas calles llenas de esquinas que contaban sabias historias, silencios y susurros... La ronda nocturna fue amenizada por una atrapante charla, el chico tenía buena filosofía que entregarle y ella absorbía todo cual esponja. Intercambiando pensamientos entrelazados con relatos autobiográficos, compartieron mesa. Ella, también, quería presentarle a su barrio favorito, así que él, siendo un chico mediterráneo, le encantó conocer la concurrida plaza y el apacible discurrir del gentil bullicio despreocupado.

Poco a poco la nocturnidad les fue arropando y les condujo a exprimir al máximo el transcurrir de los segundos, minutos y horas. Iban a ser los únicos segundos, minutos y horas por compartir que la vida les iba a regalar. La mañana les sorprendió en un dulce despertar y con un agradable abrazo de "arrivederci" se despidieron para siempre.


jueves, abril 15

Histeria siberiana

El día llegaba a su fin. Largos silencios y un curioso baile de sombras ocupaban un sitio preferente en su cabeza, justo ahí en primera fila.

Tomó su libro como cada día, se tumbó en el sillón y se relajó. Era la única manera de echar a volar y escapar de la embaucadora danza de pensamientos hacia ninguna parte. La lectura, al menos, le ofrecía otra realidad, la posibilidad de viajar a otros mundos y submundos paralelos, de no pensar en su desolador y vacío alrededor. No le quedó otro remedio que reflexionar, dejarse arrastrar y zambullirse por el infinito océano literario, dejándose mecer por el delicado baile de las olas, las cuales iba arrastrando hasta su orilla palabras y más palabras que cobraban sentido, señales escritas en las hojas de espuma coloreada por toda la gama tintada de azules infinitos.

Al igual que los personajes de Murakami caminaban hacia el oeste del sol..."[...]A fuerza de mirar, día tras día, cómo el sol se eleva por el este, cruza el cielo y se hunde por el oeste, algo, dentro de ti, se quiebra y muere. Y tú arrojas el arado al suelo y, con la mente en blanco, emprendes el camino hacia el oeste. Hacia el oeste del sol. Y sigues andando como un poseso, día tras día, sin comer ni beber, hasta que te derrumbas y mueres. Esto es lo que se llama histeria siberiana[...]", ...también,  hacía tiempo que ella danzaba hacia el oeste y en su vagar, también, algo dentro de ella se iba muriendo,  sentía mudar su piel, abandonándola y dejándola atrás, para siempre.

Emprender rumbo hacia el oeste del sol o al sur, al este o al norte.  Y en la larga travesía siberiana, no sabía que le podría deparar al llegar a la frontera... Pero, en su afán por continuar y seguir, intentaría vencer a la histeria, se dejaría la piel, podría morir de sed, de hambre, de calor, de frío, de cansancio, de... Pero, no se dejaría vencer. No se abandonaría a morir, ni arrojaría su arado sin más.

martes, abril 6

Souvenirs

A los hechos nos remitimos. Siempre nos van marcando el paso los acontecimientos ya vividos. Conocimiento empírico, lo llaman. Tras las huellas estigmatizadas en nuestro yo, vamos caminando y seguimos rumbo hacia dónde la brújula interior o exterior, se supone que nos guía o nos pierde.

Recuerdos que se quedan o se van, que se expurgan o permanecen a nuestro lado, como si vida propia tuvieran y por ellos mismos decidieran hacia dónde quieren ir o dónde se quieren alojar. Se supone que hacen metamorfosis y se transforman en experiencia, la cual nos da claridad o sólo nos confunde, nos da sabiduría o nos entorpece el caminar, nos da poderes de decisión o nos deja paralizados. La experiencia la madre de la ciencia, dicen.

Deslizándonos a través del largo y oscuro o iluminado túnel de la vida, vamos recogiendo las migajas de recuerdos que se han ido depositando, tal como pulgarcito hacía para no perderse o al menos para poder andar más confiado de que realmente pudiera ser el sendero adecuado.

Colección de souvenirs que vamos recopilando, de cada lugar, de cada momento, de cada hecho vivido y sentido...souvenirs que van siendo colocados sobre la repisa del alma, asaltándonos la duda de dónde terminarán sus días.